El período normal de gestación para el gato doméstico es de aproximadamente nueve semanas.

La camada nace normalmente entre los 63 y 66 días después del apareamiento. Los gatitos pueden sobrevivir si nacen dentro de una semana antes o después de estas fechas, pero más allá tienen pocas posibilidades de supervivencia.

No suele haber una diferencia real entre las diversas razas en cuanto al periodo de gestación pero las hembras con camadas grandes tienden a dar a luz relativamente pronto.

Al principio, no resulta evidente si el apareamiento a tenido o no éxito. Si se trata de un apareamiento concertado, es esencial que la gata se mantenga en el interior y lejos de otros machos después del mismo. De lo contrario si todavía está en la fase de Estro (celo) puede aparearse con otro macho y resulta probable que aparezca una camada de gatos mestizos.

El signo más precoz de un apareamiento con éxito aparecerá unas tres semanas después. Las mamas de la hembra, en especial si no ha dado a luz antes, empiezan a hincharse y se vuelven notablemente más rosadas.

La gata no mostrará, hasta este momento, verdaderos cambios de comportamiento, aunque a veces pueden sobrevenir vómitos.

En cualquier caso, vale la pena concertar una cita para un examen veterinario alrededor de las 4 semanas y media después del apareamiento, ya que a esta altura el veterinario puede palpar los fetos dentro de la las trompas del útero.

Sin embargo, no intentes hacerlo tú mismo, ya que en manos inexpertas el resultado puede producir daños. Al llegar a esta etapa, los jóvenes gatitos tendrán de 2 a 5 centímetros de largo y todavía falta la mayor parte del crecimiento. Desgraciadamente, hasta este momento no es posible establecer con precisión cuántos gatitos lleva la gata dentro del útero. Sin embargo, cuando hay más de dos se nota una hinchazón del abdomen, desde las 5 semanas en adelante.

Los gatitos aumentan su tamaño con rapidez durante las tres semanas finales del periodo de gestación, una vez que se han formado sus sistemas corporales. Alrededor de la séptima semana, su perfil óseo puede detectarse claramente con rayos X, pero este procedimiento no se lleva a cabo como rutina, dado que puede ser dañino. A medida que se aproxima el momento del nacimiento, la madre se volverá más inquieta, buscando un lugar adecuado donde dar a luz.

Durante las primeras etapas de su embarazo, la gata puede tratarse normalmente. No te preocupes si todavía insiste en saltar y trepar, esto, de hecho ayudará a mantener su tono muscular y puede ser útil para ayudar al proceso de dar a luz. Sin embargo, es importante tener cuidado al manipularla, para no apretarle el abdomen.

Su ingesta de comida aumentará notablemente sólo durante el tercio final del embarazo, cuando los gatos están creciendo hasta alcanzar el tamaño de nacimiento, con un peso de alrededor de 115 gramos cada uno.

Al llegar a este punto, dada la compresión de su estómago, la gata no podrá comer grandes cantidades y, por lo tanto, deberá modificarse su régimen de alimentación. Déjalo a comer todo lo que quiera, ofreciéndole comida, quizá, hasta cuatro veces por día.

En esta etapa es muy importante que reciba una dieta equilibrada y si acostumbras a darle sólo comida fresca, es preferible darle raciones completas enlatadas, durante el periodo de embarazo y durante la fase siguiente de amamantamiento.

Cuando la lleves al veterinario para un examen, pide una preparación desparasitante, dado que esto puede ayudar a reducir el riesgo de cualquier posibilidad de infecciones de los gatitos al nacer.

Por lo general no se requieren suplementos cuando la gata está recibiendo una dieta equilibrada, pero si esto te preocupa, háblalo con el veterinario.

Preparativos para el parto de tu gata

Es aconsejable hacer los preparativos para el nacimiento con cierta anticipación, aunque sólo sea para que la gata se familiarice con el lugar donde se espera que tenga sus gatitos. Para esto, basta con una caja grande de cartón, pero córtale uno de los lados, para permitir que la gata entre con facilidad. Un papel absorbente o una manta vieja y limpia, sobre una gruesa capa de papel de periódico, en el fondo de la caja, será un requisito inicial.

Caja para el parto

Asegúrate de que el cuarto donde la gata tendrá a sus gatitos sea relativamente tranquilo, dado que si se siente incómoda allí, puede dar a luz en cualquier lugar de la casa. Será capaz de utilizar incluso un cajón abierto.

Para alentarla a usar el lugar elegido, puedes colocarla con cuidado dentro de la caja, asegurándote de que tenga disposición agua y comida y dejarla sola en el cuarto durante períodos de tiempo. También se recomienda una bandeja para deposiciones.

En este artículo tienes más información sobre el parto.

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