Llegas a casa y el suelo del cuarto de baño está lleno de arena para gatos, tu gato evita su bandeja sanitaria, no hay día que no la haya movido…Estos son solo algunos de los problemas más habituales a los que se puede enfrentar el propietario de un gato. Sin embargo, no siempre es capricho del minino actuar de tal modo, sino que es probable que haya algo que no estés haciendo bien.

Como sabes e, igual que para nosotros, la higiene es uno de los puntos más importantes de una mascota felina. La arena para gatos que escojamos para sus deposiciones juega un papel fundamental al respecto. Aquí tienes algunos aspectos que deberías conocer antes de decantarte por una opción u otra.

Número de gatos en la casa y frecuencia de las deposiciones: obviamente, cuantas más mascotas tengas en casa, más precavido y cuidadoso deberás ser con las cuestiones higiénicas. Escoge una muy absorbente si este es tu caso. Ten en cuenta que, en las épocas de muda de pelo en la que les damos malta, esta tiene un efecto laxante.

Limpieza y cambio de la arena para gatos: no se trata solo de una cuestión de comodidad sino de higiene. Aquellas clases de arena que obligan a retirar las deposiciones diariamente y que, además, no absorben los olores con eficacia, constituyen un auténtico incordio. Asimismo, ten en cuenta que cuando hagas el cambio total de la arena, en algunos casos, como en el de la de sílice y la convencional, se habrá pegado más al fondo de la bandeja.

Trucos contra el mal olor: airea la zona, limpia la arena con la suficiente frecuencia, opta por versiones perfumadas, utiliza un neutralizador de olores, añade un filtro a tu bandeja cerrada. La cuestión es probar.

Cuánto cuesta: el precio no es el factor más importante, pero influye. Valora la relación entre este y la calidad. Por ejemplo, las arenas de sílice resultan caras porque deben cambiarse con frecuencia. Una buena opción es la arena aglomerante, que ronda el euro y medio por kilo.

Tamaño de las partículas: si son demasiado pequeñas, podrían colarse entre las uñas del felino y molestarle. El caso contrario tampoco es ideal, sobre todo si las piedras son muy duras, ya que causarían desperfectos en la bandeja sanitaria y podrían incomodar al gato.

Polvo: son muchos los gatos que padecen problemas respiratorios y asmáticos. Por desgracia, también son muchos los que disfrutan al ponerse en primera fila para ver cómo adecentas su baño mientras esperan para estrenarlo los primeros. Intenta que, si este es tu caso, la arena que elijas no desprenda mucho polvo y procura que tu minino esté fuera durante el cambio.

¿Pones la suficiente? La cantidad de arena que colocas en la bandeja sanitaria de tu gato es básica para que se sienta cómodo, o por el contrario, molesto. Determinará que puedan cubrir sus heces y que se mantenga limpia durante más tiempo. Lo ideal es entre unos 5 y 10 centimetros.

Lo ideal es lograr un equilibrio entre la absorción de olores, el precio, y que le guste al gato que, al fin y al cabo es lo más importante.

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