El gato himalayo es, básicamente, un persa con el color (patrón colourpoint) del siamés. Sus orígenes se remontan a la década de los años 20, en Suecia, cuando comenzaron a realizarse los primeros cruces entre siameses y gatos de pelo largo. El trabajo prosiguió en la Harvard Medical School de Boston (USA) a lo largo de los años 30. Allí, dos investigadores buscaban transmitir, mediante el cruce de ambas razas, el color del siamés a un persa, sin alterar las características del pelaje y la morfología de este último. Puede decirse que la raza de gato himalayo que hoy conocemos quedó establecida definitivamente en Inglaterra en los años 60. Algunas fuentes aseguran el nombre de la raza proviene de la semejanza entre el manto de este gato y el del conejo himalayo.

Posee un hocico respingón, cabeza redonda, cuerpo fornido y manto largo, espeso y suave, con el collar majestuoso típico del persa. Su pelaje suele variar del blanco al beis y con las puntas contrastadas, que se presentan en una amplia gama de colores sólidos (negro, azul, chocolate, lila, rojo, crema) o bien siguiendo un patrón de escama de tortuga (tortie point) o atigrado (tabby point). Tiene la cola corta y poblada. Las orejas son pequeñas, redondeadas, separadas e inclinadas hacia adelante. Sus patas son cortas y robustas. Tiene los ojos grandes, redondos y de color azul brillante. Su nariz es corta y chata. Su peso oscila entre los 4 y los 6,5 kilos. Las hembras se distinguen de las de raza persa en que suelen ser más precoces a la hora de dar a luz.

Se trata de un gato sociable, juguetón, dócil y tranquilo, que se siente a gusto en compañía de niños y otros animales. No suele maullar mucho, pero cuando lo hace su voz es muy potente, como la del siamés Debido a estas características, es una raza que se adapta a la perfección a la vida en un apartamento. Su largo y abundante pelaje requiere cepillado diario para mantenerse en condiciones óptimas, y los ejemplares blancos se han de bañar con mayor regularidad. Es muy importante esta labor de higienización, en especial para prevenir las bolas de pelo en el aparato digestivo. Aparte de las bolas de pelo, los principales problemas que puede presentar el gato himalayo se deben a la morfología de su cara. Así, pueden surgir complicaciones mandibulares y oftalmológicas.

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