Varias investigaciones han llegado a la conclusión de que energéticamente hablando las mascotas son aliados en nuestro proceso de evolución. Todas nuestras mascotas nos ayudan a entender los significados del amor incondicional, la entrega, la autenticidad y el cariño pero adicionalmente hay algo especial en los “gatos”, no por nada siempre están asociado a la magia y cada vez se descubren más detalles sobre ellos.

Los gatos son muy especiales y custodian la energía de los lugares, de las personas y de los objetos, no solo la cuidad, si no que las transforman.

Nuestros gatitos hacen notar su presencia con halo de misterio y grandes dosis de cariño. Los gatos son animales independientes, misteriosos, de movimientos elegantes que a veces parecen desafiar la gravedad, pero a la vez son seres que también enseñan mucho acerca del amor incondicional, la tranquilidad y la alegría. Donde hay un gato la energía siempre va a ser diferente porque ellos transforman su entorno y lo protegen, ellos en su infinita sabiduría saben dónde son necesitados y allí acuden para limpiar, transformar y sanar.

Esta demostrado que el ronroneo de un gato es un sonido sanador que tiene una frecuencia muy especial. Aminora nuestra frecuencia cardiaca, aliviana el estrés. También se sabe que los gatos saben qué lugares necesitan una transformación energética o cuáles son seguros y se van ubicando en ellos a lo largo del día.

Desafortunadamente a lo largo de la historia estos hermosos animales también han sido objeto superstición y mala fama por información que no corresponde. En la época de la inquisición se quemaron muchos gatos por relacionarlos con la brujería y todavía en la actualidad persisten muchos mitos alrededor de ellos, desafortunadamente de personas que ni siquiera han convivido con un gato sino que simplemente escuchan y reproducen viejos y falsos estereotipos.

En el mundo esotérico, se sostiene que los gatos poseen un poder mágico superior al del hombre. Para entender esto basta con ver el Antiguo Egipto, donde se pueden encontrar los orígenes del gato, desde entonces ya se les veneraba como dioses, considerándoles protectores de la familia, los egipcios colocaban estatuas de gatos fuera de sus casas para impedir la entrada de espíritus malignos, pues creían en su poder mágico y protector, ya que consideraban que el gato “todo lo ve”.

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