El gato es un animal felino extremadamente territorial que a pesar de que puede vivir junto a otros gatos de su mismo sexo o de sexo diferente, si es cierto que en muchos casos, intentarán hacerse la vida imposible el uno al otro. Los gatos defienden su territorio y esta característica se incrementa cuando el gato es macho pero eso no quiere decir que no puedas juntar a dos gatos macho en su casa si lo haces adecuadamente, desde pequeños y tratándoles por igual, sin ningún tipo de preferencia por alguno de los dos.
Si hay cierta diferencia de edad entre ellos es más fácil que organicen su jerarquía más fácilmente y lleguen a una convivencia satisfactoria enseguida. Igualmente, en el caso de ser macho y hembra no suele haber problemas entre ellos, más allá del asunto obvio de la reproducción, salvo que ambos estén esterilizados.
Debes recordad que para el gato, sois compañeros de casa y el la considera igualmente suya. Teniendo en cuenta el carácter territorial del gato, resulta muy complicada su educación debido a que debemos enseñarle desde un principio quién es el líder de la casa, una tarea que resulta muy simple en el caso de los perros, pero no en el de los gatos. Lo principal es comenzar a educar a un gato desde pequeño porque lo que si resulta casi imposible es adiestrar a un gato adulto. No pierdas el tiempo.
Otra barrera que podemos encontrar a la hora de educar a un gato es sus ganas de jugar a todas horas. Son animales que pueden llegar a tener momentos de verdadera locura y poco podrás hacer en ese momento, salvo verlos correr y saltar. Es importante intentar controlar al gato mediante palabras monosilábicas y sencillas que se le hayan ido diciendo desde pequeño. Un “no” rotundo y una palmada como complemento suele ser bastante útil.
Otro truco para educar a un gato a que no se acerque a ciertos objetos, como pueden ser las cortinas o las esquinas del sofá en las que tienden a afilarse las uñas, es el del pulverizador con agua. Si pilla a su gato clavando las uñas en cualquier lugar o haciendo algo que a ti no le gusta que haga intenta lanzarle un chorro de agua con un pulverizador sin que el gato se dé cuenta de dónde procede el agua. Si se lo haces siempre que le pilles en la misma situación, terminará dando por perdido ese lugar en el que se afila las uñas.
En cuanto a los momentos en los que tu estás comiendo, el gato debe permanecer en el suelo y sin molestarte. En este sentido se puede afirmar que los gatos son más fáciles de educar que los perros pero hay que acostumbrarlos desde pequeños.
En cualquier caso, si no sabes cómo educar a un gato, recuerda que los enfados, los gritos o los golpes no van a beneficiar a la educación de tu mascota y lo único que puedes conseguir es convertir a tu gato, en un asustadizo y antisocial. Un poco de paciencia y tranquilidad acabaran dando los mejores resultados.