10 de agosto.
Hoy hace especialmente calor, mira que me gusta tumbarme al solecito tan tranquilo y que me dé su calor en mi espalda, pero hoy creo que se está haciendo un poco insoportable.
Además parece que hay mucho revuelo en casa, mi dueña va de arriba para abajo de la casa, cargando, ropa y metiéndola en una especie de cajas grandes. Los niños están nerviosos hablan de un sitio que llaman playa y de algo que llaman vacaciones. Están todos muy nerviosos, pero a mí me da igual, mientras que me den mi comida y mi agua yo estoy tranquilo.
11 de agosto.
No sé qué ha pasado. Si ayer estaban nerviosos en casa, hoy están histéricos, está todo revuelto, todos están cargados de bultos y a mí me han metido en una caja minúscula con mi mantita, pero esa no es mi cama, no quería meterme ahí, y lo hice saber bien, mi dueño se ha llevado unos cuantos arañazos. Y no sólo eso, si no que me han metido en el coche, hace calor, se mueve y no sabía dónde ibamos, fue todo muy desagradable, así que decidí dormirme.
Lo peor fue cuando se paró el coche, estábamos en un sitio que no era mi casa, y por mucho que me decían cosas cariñosas, ésa no era mi casa, así que en el momento en que me abrieron la caja salí corriendo, corrí y corrí buscando mi casa.
Por mucho que corría no conseguía llegar a mi casa y a mi cama, pero se hizo de noche. No sé donde estoy, hace frío y tengo hambre. Por suerte he encontrado algo de comida en un cubo, por lo menos esta noche podré comer y dormir.
12 de agosto.
Definitivamente estoy perdido. No soy capaz de encontrar mi casa ni a mis dueños. No sabía que los quería tanto, los echo muchísimo de menos. Sobre todo a los niños, echo de menos sus chillos, sus juegos y la manera de acariciarme antes de irnos a la cama. Pero tengo que seguir buscando, he conseguido cazar un pequeño pajarito, no sabía que se me daba tan bien hacerlo, pero por lo menos he podido comer algo rico.
Lo más desagradable es lo sucio que estoy, no paro de lamerme, pero estoy muy sucio, tengo mi pelo feo y apelmazado, quiero el cepillado de mi dueño, me deja el pero tan suave y yo me quedo tan fresquito.
Por la noche volví al cubo de ayer, todavía había comida, pero me encontré con otros gatos. No sé que les pasaba, pero no me dejaban comer nada, incluso uno se peleó conmigo y me araño, ¡pero si yo sólo quiero comer! Al final me escondí y esperé que se fuesen esos gatos y conseguí comer algo tranquilamente. ¡Quiero volver a mi casa, echo de menos mi cama!.
13 de agosto.
Estoy desesperado, tengo hambre, estoy sucio, y me duelen los arañazos de ayer. No sé cuanto podré aguantar así. Estaré escondido durante el día y así llegará la noche y habrá pasado un día más.
14 de agosto.
¡¡Estoy feliz!!, cuando pensé que ya no podía más, que no se podía pasar más hambre, y que no me podían doler más las heridas, de pronto, cuando iba buscando algo de comida, empecé a oír mi nombre, y además esa voz me sonaba, ¡¡era mi dueña!! Y me estaban buscando.
¡Qué alegría me llevé cuando los vi a todos!, los niños estaban como locos, con lo sucio que estaba la niña no paraba de abrazarme, hasta me hizo un poco de daño en las heridas, pero me daba igual. La única pega del día, que me tuvieron que llevar a un tío con bata blanca, en teoría para curarme las heridas. No sé por qué curar las heridas duele tanto. Pero me da igual, ya estoy con mi familia, ya estoy deseando volver a mi casa. No quiero volver a pasar por esto, lo único que quiero es que llegue mañana y me pueda tumbar al sol y que su calor me dé en mi espalda dolorida.
Miauuu!