El gato persa es una raza que va íntimamente ligada con la riqueza y el lujo, desde sus inicios fue siempre propiedad de la realeza persa y a su llegada a occidente, la aristocracia europea la adoptó como mascota de compañía.
La mascota de la aristocracia
El gato persa ha sido durante más de un siglo la raza preferida por la aristocracia. Desciende del gato de angora y proviene de la antigua Persia. De la misma manera que el antecesor, de ahí viene su nombre.