A su llegada a casa, el gatito seguramente estará bastante alterado por el viaje, por lo que se le debe dejar solo para que se asiente, con platos que contengan agua y comida a su alcance, así como una bandeja de arena.

Aunque puedes permitir que tu nuevo animal ronde libremente por toda la casa, será mejor, por lo menos al principio, restringir su dominio. Esto te permitirá supervisar los movimientos del animal más estrechamente, para que los accidentes y las heridas resultantes, sean menos probables. Las ventajas de tener un corralito serán más evidentes en esta etapa.

Muchos dueños prefieren al principio mantener al gato en la cocina, pero en ese lugar son muchos los peligros potenciales, que van desde las ollas de agua hirviendo, hasta las lavadoras y las secadoras con puertas frontales, que resultan atractivas para los gatos.

Si al gatito se le confina a un corralito durante algunos periodos de tiempo, será menos probable que vaya ensuciando la casa de una manera caprichosa, lo que más tarde puede crear problemas.

El entrenamiento casero, de hecho, debería empezar lo antes posible, una vez que tienes en casa al gatito, asegúrate que la bandeja para las deposiciones le resulte accesible con facilidad. Los gatos jóvenes deben tener bandejas con paredes bajas, que no excedan los 7,5 centímetros de altura, pues de otra manera pueden resistirse a entrar en ellas.

Una vez explorado su nuevo hábitat y después de haber comido y bebido un poco, es posible que el gatito quiere usar la bandeja. Colócalo suavemente en ella y pronto la usará solo. Después de haberse aliviado, el gato, seguramente se irá a dormir.

Se necesita cuidado al presentar al joven gato a otros miembros de la casa. Los niños se mostrarán muy curiosos y cada movimiento del gatito será seguido de cerca. Si los niños no están acostumbrados a los gatos, explícales cómo deben tratarlos, cómo pueden ayudar a cuidarlos, incluyendo la alimentación y el acicalamiento. Pero no los alientes a levantar al gato, dado que pueden acabar sufriendo rasguños y hasta mordeduras. También se requerirá un período de ajuste para otros animales que ya estén en la casa.

Los perros, por lo general, se muestran razonablemente tolerantes hacia un gatito e incluso con un gato de más edad, pero la cuestión puede ser distinta cuando ya hay otros gatos en la casa. Al principio, mantenlos aparte, hasta que el recién llegado se haya asentado y entonces preséntalos con cautela, sin precipitar un conflicto, que surgirá de colocar uno frente a otro.

Permíteles llegar a términos de entendimiento entre sí, cuidando de reforzar tu vínculo con el animal ya establecido, mostrándole afecto en presencia del recién llegado.

Un gato de más edad tenderá, naturalmente, a dominar al gatito pequeño, y la adquisición de otro gato adulto es una causa más que probable de conflicto, pues la dominancia del lado del veterano queda potencialmente amenazada por el recién llegado. No esperes que esta situación se resuelva en un corto espacio de tiempo, será un proceso gradual y los gatos estarán notablemente recelosos uno de otro durante varios meses. Sin embargo, a medida que pase el tiempo, los conflictos directos se volverán menos frecuentes y se establecerá una jerarquía entre ambos gatos.

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